Étude 1 sur 2 · La consécration exigeante du disciple

  1. Étude 1 : La consécration exigeante du disciple
  2. Estudio 2: La parábola de la torre
  • La exigente consagración del discípulo

    La perícopa 238 recoge una enseñanza exclusiva de Lucas (14.25-27) sobre las exigencias del discipulado. En el camino a Betania, después del 4 de diciembre del 32, el Mesías Jesús se dirige a una gran multitud: seguir al Mesías implica darle la prioridad absoluta sobre toda relación humana ('odiar' en sentido semítico) y aceptar llevar su cruz, es decir, abrazar el sufrimiento y el rechazo para permanecer fiel. Un compromiso total, sin concesiones.

    San Mateo 10.37 (Reina-Valera 1909) :
    El que ama padre ó madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama hijo ó hija más que á mí, no es digno de mí.
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  • La parábola de la torre

    La parábola de la torre (Lucas 14.28-30), transmitida únicamente por Lucas, se inscribe en un discurso de Jesús sobre el costo del discipulado. Con la imagen de un constructor que calcula sus recursos antes de edificar, Jesús invita a sus discípulos a un compromiso reflexivo, lúcido y perseverante, y advierte contra una fe superficial o emocional, sin madurez espiritual.

    San Lucas 14.25-35 (Reina-Valera 1909) :
    Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo.Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen á hacer burla de él,Diciendo: Este hombre comenzó á edificar, y no pudo acabar.¿O cuál rey, habiendo de ir á hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?De otra manera, cuando aun el otro está lejos, le ruega por la paz, enviándole embajada.Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará?Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oir, oiga.
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